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           LAS SECTAS CRISTIANAS

 

POLITICA Y ABUSO EN GUATEMALA.

 

                                                                          Por Eduardo Mendoza

 

 

La historia de protestantismo en Guatemala data de los años del nacimiento

del movimiento liberal .  En mayo de 1832 (11 años después de la

independencia de la nación), el presidente Mariano Galvez modificó la

constitución de la República  de tal forma que garantizara por primera vez

la libertad religiosa o de cultos.  Esta decisión rompió con la Constitución

de las Provincias Unidas (1824), la cual dictaba que la Iglesia Católica era

la religión del estado, prohibiendo la expresión de la fe cristiana en

cualquier otra índole.

Es aquí donde se inicia la introducción de los misioneros protestantes y por

consiguiente la organización de las distintas denominaciones cristianas

pertenecientes a las  iglesias tradicionales.

La historia es la llegando  al periodo  del 30 al 50 donde los sectores

fundamentalistas llegaron a dominar la ortodoxia evangélica en Guatemala.

Los grupos pentecostales y posteriormente neopentecostales fueron

desplazando a las iglesias históricas (ver artículo anterior), captando a

través de un proselitismo agresivo  la mayor cantidad de fieles.  En

términos generales muchas de estas seudoiglesias captan una gran cantidad de

los llamados cristianos.   Se calcula que hoy día la población guatemaltecas

esta compuesta por unos 3 millones 500 mil adeptos, cifra que continua

creciendo.

Este número  constituye un 35 por ciento del total de la población.

Debido a lo anterior existen millones de seudoiglesias, muchas de las cuales

caen irremediablemente en la clasificación de sectas religiosas.  Se calcula

que hoy día la cantidad oscila entre 13 mil y 18 mil congregaciones, algunas

de ellas con miles de miembros, mientras otras no sobrepasan los 100

adeptos.

Otro de los fenómenos de este proceso de expansión es el que aun cuando la

aldea o finca este  muy retirada de la cabecera departamental,  existe

presencia pastoral evangélica.

La tendencia peligrosa es que  este tipo de movimiento tiende a la

fragmentación y surgen así casi por generación expontanea decenas de

pequeñas “iglesias” en pocos meses.

En mi obra “Los Elegidos – lideres y pastores que abusan” planteo las

condiciones por la cuales esto ocurre, siendo las principales:

1. La falta de control y organización de la iglesia madre.

2. La autosuficiencia de quien cree conocer los secretos de ser un buen

pastor.  –Esto lo impulsa a crear su propio grupo de adoración.

3. La necesidad de ayuda espiritual en una población castigada por 36 años

de guerra interna (la paz se firmo en diciembre de 1996), agravada por la

baja autoestima, por la carencia de condiciones sociales aceptable,  implica

un fenómeno especial    Muchos de los que deciden independizarse de sus

pastores originales, han sido lideres comunales los cuales han recibido

capacitación básica como promotores de salud, educación o desarrollo rural y

lo peor aun, en lo político.

4.  Lo anterior los proporciona ventajas al lado de su natural carisma

proselitista.

5. Existe  un liderazgo nato en cada uno de los pastores.

6. La falta de una legislación al respecto.

7. La idea de que ante la falta de acceso a fuentes de trabajo bien

remunerado, la salida es económica es crear una propia fuente de ingresos a

través de las ofrendas de fieles.

Es común en Guatemala decir que cuando se pasa por una problema  de falta de

recursos  “la solución es crear su propia iglesia evangélica”

LO PROCUPANTE

 

Independientemente de arrastrar a un número considerable de personas hacia

una dependencia casi absoluta, la cual implica la perdida de valores

culturales o tecnológicos (Esto  es actividad del demonio) , los movimientos

cristianos sectarios han provocado la disgregación de la familia.

Hay que recordar que para un “cristiano guatemalteco”, la obediencia

absoluta a la Biblia y su pastor está sobre todas las cosas.  Esta

dependencia ha impulsado al llamado fenómeno del mito político evangélico.

En  cuatro procesos electorales de la República se ha polemizado sobre lo

anterior . Aun cuando con reservas pareciera que los gobiernos de Serrano

Elías (anciano de la iglesia El Shadai), quien propicio un autogolpe de

estado en 1993 y el triunfo del Partido Republicano Guatemalteco cuyo líder

supremo  y actual presidente del congreso es Efraín Rios Mott  (anciano de

la iglesia El Verbo), son producto del movimiento evangélico.  Rios Mott

obtuvo el puesto en las recientes elecciones de diciembre de 1999, es un

manipulador  de la influencia cristiana.

 Uno de los argumentos es que ante el alto grado de abstencionismo  del voto

laico, el voto evangélico diciplinado o manipulado es importante.

Silenciosamente el cristiano se ha convertido en protagonista de la vida

social y política del país.  Diversas iglesias y organizaciones como

“Hombres de negocios” mantiene presencia en esferas gubernamentales y

empresariales. Por mencionar  existen cientos de  casos donde ministros del

gobierno, directores de periódicos, gerentes de empresas privadas o de

instituciones ambientalistas, practican el noepentecostalismo, el más

sectario de los movimientos evangélicos.

El problema grave es la falta de cohesión entre las diversas denominaciones,

pues el ámbito de influencia ya no se refiere a recintos cerrados y de

adoración, si no a bufetes de abogados, sanatorios, despachos de

funcionarios, oficinas de relaciones publicas , directores de medios de

comunicación incluyendo propietarios de decenas de estaciones de radio y al

menos dos de televisión.

Esto origina una gran influencia en las decisiones a veces nacionales, como

la actual controversia en la aprobación de la ley de protección al niño y la

familia, donde existen artículos claramente de corte sectario religioso.

LA IMPUNIDAD RELIGIOSA

 

El tema parece ser tabú en la mayoría de países de mundo. No existe

legislación alguna sobre la fe, al contrario se otorga al creyente una

libertad absoluta.  Los funcionarios de gobierno parecen temer a todo lo

concerniente al rito y al culto de las iglesias o sectas.  Los códigos

penales carecen de un articulado diciplinario para el control de sus

actividades.

En Guatemala las sectas religiosas están protegidas ampliamente por la ley.

Esto se basa en los dos  únicos artículo referentes a esto y los  cuales les

otorga un amplio poder, casi absoluto.

Articulo 36 - >Libertad de Religión< Constitución de la República:  “El

ejercicio de todas la religiones es libre. Toda persona tiene el derecho a

practicar su religión o creencia tanto en publico como en privado, por medio

de la enseñanza, el culto y la observancia sin más limites que el orden

público y el respeto debido a la dignidad de la jerarquía y a los fieles de

otros credos.”

Articulo 37 – > Personalidad jurídica de las iglesias<

...las iglesias , cultos o entidades y asociaciones de carácter religiosos

obtendrán el reconocimiento de su personalidad jurídica conforme las reglas

de la institución y el gobierno no podrá negarlo...

Mas adelante dice: ...”Los bienes inmuebles de las entidades religiosas

destinadas al culto, a la educación, a la asistencia social, gozan de

excensión de impuestos, arbitrios y contribuciones.”

La pregunta es: ¿Quién entonces controla los movimientos sectarios?  ¿Quién

impide que se mezclen con la política?

¿De que manera puede impedirse que se enriquezcan?

En Guatemala, como seguramente  en otros países de América, surgen negocios

a base de ofrendas.  Se infringen los derechos humanos en nombre de la

religión despersonalizando a los individuos, succionandoles económicamente

lo que no tienen, impidiendoles superarse social y culturalmente, dejandoles

en clara desventaja frente al avance tecnológico de nuestros tiempos.

El movimiento sectario cristiano en un fenómeno social preocupante ya que si

bien es cierto que  Dios existe, el viejo refrán de que “cada niño viene con

su pan bajo el brazo” ,  no es ahora una exacta   realidad.

El abuso de muchos pastores y sus pequeñas congregaciones esta en el

aprovechamiento de la libertad religiosa y la condición de hacer del

apostolado un “modus vivendi”

Dolorosamente en Guatemala pareciera que esto es un hecho consumado.