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SECTAS ALUCINÓGENAS EN BRASIL

 

por Alicia Diana Castilla(*)

 

 

Esta modalidad de fenómeno sectario es un producto típicamente brasileño que así como otros del mismo origen, -samba, bossa nova, cachaça- se exporta para otros países y, diferentemente de estos últimos- se trata de un peligro para la integridad física, psicológica y social de las personas que en la mayoría de las veces son seriamente perjudicadas por falta de conocimiento del asunto y seducidas por el poderoso apelo que estos grupos representan.

  

 

INFORMACIONES PRELIMINARES

 Se trata de sectas que utilizan además de todos los mecanismos usuales en estos casos (reinterpretación de textos sagrados, como la Biblia, la doctrina espiritista, teosofía, etc.) una bebida oriunda de la floresta amazónica, la ayahuasca, de poderoso efecto alterador de la consciencia. De esta forma, el dominio es doble: las personas se deslumbran con la posibilidad de haber encontrado una antigua práctica chamánica que las protegería del sufrimiento y de la enfermedad haciendo uso de una poderosa substancia alucinógena de porte legal y de formar parte de una hermandad donde el "mal" estaría erradicado.

 

 

ORÍGENES

 La existencia de los curanderos, curadores o chamanes en los pueblos amazónicos es una tradición que se pierde en el tiempo. Para estos pueblos, habría plantas de poder y plantas de saber, que utilizadas de forma sagrada por los chamanes, permiten entender la causa de los males y así derrotarlos. Una de las plantas más poderosas entre las de "poder" es la ayahuasca, mezcla de la cocción de una enredadera, (banisteropis caapi) y una hoja (psycotria viridis). Los alcaloides producidos por esta unión son conocidos con DMT (N-dimetiltriptamina).

Así, hace por lo menos tres mil años, los pueblos de la amazonía desarrollaron rituales con el objetivo de resolver sus problemas y mantener sus tradiciones activas.

En la década del cuarenta, un movimiento liderado por el Mariscal Rondón, en Brasil, requirió voluntarios de todos los estados para tomar "posición" de las regiones amazónicas no exploradas hasta entonces.

Entre tantos otros, llegaron a lo que hoy se denomina "Estado do Acre" en la frontera con la amazonia peruana, proveniente del São Luis de Maranhão, Irineu Serra, negro, hijo de una "mae de santo" y Gabriel da Silva, bahiano, a lo que hoy se denomina "Estado de Rondonia".

Sin conocerse entre ellos, ambos tomaron conocimiento de la tradición "vegetalista" con los curanderos locales y, bajo los efectos de la planta, "recibieron" la misión divina de transmitir la doctrina cristiana, integrada a las creencias locales, con el auxilio de la poderosa ayahuasca.

 

Irineu Serra "recibe" la instrucción de denominar la bebida "santo daime" que es el imperativo del verbo "dar": daime luz, daime amor, daime justicia, daime perdón y funda un grupo religioso al que llama "CEFLU", Centro Ecléctico Fuente de la Luz Universal, donde desenvuelve rituales con elementos del candomblé, espiritismo, umbanda y catolicismo. En algunos de estos rituales las personas bailan y cantan al son de himnos religiosos durante toda la noche.

  Gabriel da Silva, en condiciones semejantes, funda la Unión del Vegetal, donde se mezclan a los elementos católicos, comportamientos y símbolos de la masonería.

 

En la década del setenta, muchos ex-hippies, desencantados con la tendencia "el sueño acabó", con una mochila y muchos sueños de encontrar un mundo mejor, se dirigen hacia Acre y Rondonia atrás de la misteriosa bebida que produciría un "viaje" legal. Se origina así el inevitable choque de culturas. Lo que ya era una desculturalización de la tradición vegetalista pasa a ser una carrera desenfrenada para apoderarse de la substancia y diseminarla en los centros urbanos.

En los primeros años de la década del ochenta, comienzan a aparecer en Río de Janeiro, San Pablo, Brasilia, Bello Horizonte, entre otras, pequeños núcleos, propagandeando la nueva practica y encantando personalidades de la farándula y de la política, terapeutas, profesionales liberales y la más variada fauna de desajustados sociales.

La misma ola, crea un entusiasmo omnipotente y comienza una carrera entre los distintos grupos para exportar la bebida y la práctica fuera de las fronteras brasileñas.

 

 

ACTUALMENTE

 Según números de las propias sectas, habría hoy en Brasil, siete mil adeptos de la Unión del Vegetal y cinco mil del Santo Daime. Los números no tienen confirmación y debido al efecto de megalomanía producido por la bebida, las sectas se subdividieron en muchos grupos menores, todos movidos por los mismos propósitos expansionistas. Así la ayahuasca, con el nombre de "santo daime" o "vegetal" es exportada para EE.UU, España, Portugal, Alemania, Suecia, Argentina, Japón, Italia, etc.

No tardaron en aparecer las consecuencias: los efectos de disolución de las estructuras de la conciencia producidos por la bebida más la coerción psicológica (lavado de cerebro) realizado como en cualquier otra secta, dieron lugar a suicidios, brotes psicóticos y/o esquizofrénicos, tragedias familiares, personas desaparecidas, denuncias, etc.

Una característica de este fenómeno es que en cuanto alrededor del "daime" se congregan personas más liberales, alternativas y new age, mientras que en el "vegetal" convergen miembros del poder: jueces, políticos, autoridades y empresarios, quienes se reúnen una vez por semana para alucinarse juntos. ¡Debe ser un caso único en el mundo! Y al mismo tiempo, forma una especie de pelotón de choque, que impide que cualquier denuncia o proceso jurídico contra las sectas del ayahuasca, se pierda en los estantes de los juzgados.

En los últimos años diversos libros fueron lanzados en Brasil alertando sobre los peligros de estas prácticas y de estos fanáticos. Vale agregar que el grupo del "santo daime" es comandado por un ex-guerrillero, Alex Polaris, que hoy en día se cree la reencarnación del rey David. En los dos grupos, Unión del Vegetal y Santo Daime, los miembros sufren también serias amenazas en el caso que quieran desligarse del grupo.

 

 

CONCLUSIÓN

  Este texto fue escrito con el objetivo de alertar a las personas de los países donde estas prácticas se están divulgando sobre el lado sombrío de estas sectas.

 

 

 

(*)Alicia Diana Castilla, vive en Brasil, es autora del libro "Santo Daime, fanatismo e lavagem cerebral", Editoria Imago. Castilla es una ex adepta de estas sectas alucinógenas y lucha por recuperar su hija adolescente, quien quedo atrapada en la secta.